Qué fuerte qué fuerte qué fuerte...
En Ámsterdam me hallo, y encantada, oiga!
Resulta que al míster y a mí aún nos quedaban unos días de vacaciones y decidimos hacer un pequeño viaje. Él ya estuvo hace unos años, pero le gustó tanto que no le importaba volver. Y no me extraña. Es una ciudad de cuento, de esas de las películas de Navidad que te dejan sensación de que la vida es una maravilla. Es una ciudad llena de color y con una enorme riqueza artística. Allá donde miras ves una foto, cualquier edificio, cualquier puente, cualquier aparcamiento de bicis. Hasta las señalizaciones de las obras me parecieron preciosas! De verdad, esto es una orgía sensorial para alguien tan frívolo como yo. Las fachadas, con grandes ventanales sin cortinas, abiertos para todo aquel que quiera husmear dentro (el míster dice que en cualquier momento me voy a romper la crisma con una farola, de no mirar para adelante), las bicis holandesas, tan estilosisimas y con esos holandeses tan bien sentados (hija, que yo creo que esta gente no tendrá problemas de espalda en la vida, de tan rectos!), con tanto canal, con sus patos y todo. Y qué me decís de las casas-barco? Que levante la mano quien no mataría por poder pasar una semanita en una de ellas.
En fin, la maravilla mundial.
Y del piso chulísimo que hemos pillado por Airbnb os hablaré (con fotos) en otro post.
Seguiremos informando desde el paraíso.
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| Tula |
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| Tyler |
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| Tula |
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| Tula |
Algo que recomendarme en esta ciudad? Ya sabéis, visitas poco conocidas (sin colas, ejem...), tiendas chulas, restaurantes, etc...
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