Esta semana se me presenta interesantíssssima y agitadíssssima. No tendré tiempo para visitaros ni para contestar a vuestros comentarios, pero prometo hacerlo en cuanto tenga un ratito. Os dejo por unos días nada más, pero volveré con las pilas cargadas y alguna que otra fotillo de mi fiesta de cumpleaños.
Y sí, también os hablaré de los regalitos que reciba...
Que paséis todos una feliz semana y que me echéis mucho mucho de menos.
Besos mil!!!!
Aquí os dejo otra paranoia de esta Tula, que no tiene remedio...
- ¿A qué hora llegaste anoche? No escuché la puerta.
- Ya, es que entré con mucho cuidado porque supuse que estarías dormida.
- Ah. Pues ya me podrías haber dicho algo, ¿no?
- No te quería despertar.
- Gracias. ¿Pero a qué hora llegaste?
- No sé, no era demasiado tarde... las dos, quizás...
- Pues cuando te metiste en la cama yo abrí un ojo y vi que eran las 4 y media.
- ¿Entonces para qué preguntas?
- Y tú, ¿por qué mientes?
- No miento, es que no me acuerdo muy bien.
- O sea, que llegaste borracho, ¿no?
- No, tampoco bebí tanto, un par de cervezas y alguna copa...
- Antes, cuando llegabas tarde a casa y un poquito bebido, me despertabas con
mil besos y me hacías el amor hasta el amanecer... Eran nuestros mejores
polvos.
- Bueno, es que no sabía si tendrías ganas.
- Antes tampoco lo sabías y no te importaba.
- Es que estaba cansado, y además, eres tú la que siempre pone pegas.
- Antes no te importaba estar cansado, y si ahora te digo que no, es porque a lo
mejor ya no sabes seducirme; con los años lo has convertido en algo metódico,
necesario y aburrido.
- O sea, que anoche me hubieras dicho que no.
- Posiblemente.
- Entonces, ¿qué es lo que quieres?
- Que me quieras a mí como a ella.
O que me dejes...
By Tula.
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