Qué os voy a decir que no sepáis ya de mi pasión por los tutús y los tules en general. Tengo ese puntito ñoño, no lo puedo remediar.
Pues mi encantadora amiga Anita me ha prestado un petticoat maravilloso para la boda que tengo en septiembre. No sé lo que voy a hacer con él, no tengo nada debajo de lo que ponérmelo, pero me da igual, colgado en el perchero de mi salón queda de lo más chic.
Me lo probé con un vestido que me compré en H&M y queda perfecto, pero no me voy a poner para la boda un vestido que me pongo dos veces por semana, no? Hay que seguir buscando.
Por lo pronto, os dejo unas fotillos que me hice con la ayuda de mi adorado espejo-contenedor.




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