Tengo varios post en mente y muy poco tiempo para escribirlos. Os quiero hablar del regalito que me ha traído Anita de París, del festival Eñe de este fin de semana en el Círculo de Bellas Artes, y de la visita de Anita ayer a mi humilde morada. Pero esta mañana me he encontrado con que ella ya se me había adelantado, así es que me lo ha puesto fácil, y con suerte podré dedicarme a mis compromisos adquiridos con Mr. A, el matemático ciclista nihilista, léase, El Oficinista, de Guillermo Saccomano. Ya estoy viendo que hoy tampoco voy a ir al gimnasio, y es que en mi vida la cultura y el deporte se solapan irremediablemente.
Hablemos de Anita y Mr. Mus, pues. Ella se presentó vestida a la altura de lo que me esperaba: vestido matador (que a mí no me queda tan bien como a ella... Maldita!), aderezado con un bolso vintage de 1€ y zapatos más vintage aún de 0'20€. Anita tiene la capacidad de encontrar tesoros en los antros más desoladores. Y la habilidad y el estilo para saber llevarlos. Echadle un vistazo a su blog y sabréis de qué os hablo. De ella eran los tutús que tan feliz me hicieron en septiembre, ¿os acordáis?
A lo que íbamos.
Y como los tres estamos (vivimos) a dieta, el menú consistió en canapés lights, arroz caldoso con especias (arroz integral y todo ligerito también) y un brownie integral (peligrosamente laxante) que me sale delicioso. Yo creo que los invitados se fueron de lo más satisfechos.
Ah! Y Mr. Mus me fregó los platos!!! Un tesoro de hombre, sin duda, casi se me saltan las lágrimas...
Muchas gracias por la visita, el vino, las risas, los piropos y la inestimable compañía.
Mr. Mus, me debe usted una sopa de remolacha.


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