No te las des de.
No son tantas las veces que me he acordado de ti en los últimos años.
De hecho, no recuerdo la última vez que lloré.
A menudo improvisamos fórmulas retorcidas de sufrimiento, pero por puro aburrimiento.
Y yo no soy de esas.
Yo no soy de duelo porque toca ni de risa que ya es hora.
Yo no soy de arcángeles rubios y misericordiosos. Ni siquiera soy de vernos a las doce.
La estupidez humana es el arma de destrucción masiva,
y a mí no me importa lo que penséis ni tú ni tu conciencia.
y a mí no me importa lo que penséis ni tú ni tu conciencia.
Amén.

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