Mañana es el día de las Fuerzas Armadas, día que a mí me la pela (mil perdones por la ordinariez, a todas luces innecesaria) bastante en general, pero que me trae muy buenos recuerdos de mi infancia.
Cuando era pequeña, mi padre y yo nos sentábamos delante de la tele, expectantes, yo en sus rodillas, envueltos en una mantita porque por aquellos años a mediados de octubre ya se notaba el frío en mi pueblo. A nosotros nos daba igual si el Rey hablaba o se quedaba callado, si las visitas oficiales arribaban de Estados Unidos o de la China mandarina, si los verdes o los azules eran de tierra, mar o aire, si había o no mujeres en el ejército, o si los soldados cumplían escrupulosamente con sus pasos coreografiados...
A mi padre y a mí lo que nos gustaba era ver a la cabra.
A mí me entraba la risa cuando la veía aparecer, a la pobre, toda desubicada, incluso asustada por el gentío y el ruido, ¿acostumbrada quizás?, ajena a cualquier sentimiento patriótico... Una cabra, sin más. A mí padre y a mí se nos saltaban las lágrimas de la risa imaginando las horas que habrían pasado los soldados intentando instruir a ese animal asilvestrado, seguramente hastiado de tanto humano cuadrado a la par que alienado... ejem, sorry...
Cuando era pequeña, mi padre y yo nos sentábamos delante de la tele, expectantes, yo en sus rodillas, envueltos en una mantita porque por aquellos años a mediados de octubre ya se notaba el frío en mi pueblo. A nosotros nos daba igual si el Rey hablaba o se quedaba callado, si las visitas oficiales arribaban de Estados Unidos o de la China mandarina, si los verdes o los azules eran de tierra, mar o aire, si había o no mujeres en el ejército, o si los soldados cumplían escrupulosamente con sus pasos coreografiados...
A mi padre y a mí lo que nos gustaba era ver a la cabra.
A mí me entraba la risa cuando la veía aparecer, a la pobre, toda desubicada, incluso asustada por el gentío y el ruido, ¿acostumbrada quizás?, ajena a cualquier sentimiento patriótico... Una cabra, sin más. A mí padre y a mí se nos saltaban las lágrimas de la risa imaginando las horas que habrían pasado los soldados intentando instruir a ese animal asilvestrado, seguramente hastiado de tanto humano cuadrado a la par que alienado... ejem, sorry...
Hoy en día ya no le veo la gracia a sentarme delante del televisor y esperar a que pase la cabra, pero no puedo evitar que cada año se me escape una sonrisa al verla de reojo en el telediario. Para mí, el 12 de octubre siempre será "El día de la cabra"
Y ahora qué fotos pongo en este post que vengan a cuento?
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| We Heart It |
No, mejor pongo estas.
O mejor aprovecho para meter con calzador este vídeo que un solete me ha regalado hoy, y que me ha iluminado la tarde y, previsiblemente, el día de mañana. No me digáis que no es una pasada de chulo! Y la cancioncilla? Ya tengo temazo para tararear el resto de la semana.
Si es que yo soy notablemente más de bicis que de cabras...
Disfrutad del día de fiesta todo lo que podáis y como mejor se os ocurra.
Muchos muchos besos!!!





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