A veces las cosas pasan porque tienen que pasar y punto. Todo indica que yo no elegí Barcelona por casualidad, sino que la divina providencia debió meter la mano una vez más. Yo no podía seguir sin conocer a Conchy y a su Vida, o mejor dicho, a sus Vidas: Marta y Conchy chica (me encanta la cacofonía, jjjjj...)
Hace pocos días, al volver de Etiopía, Mr. Tyler me contó que había pasado unos días allí con una pareja que le había dado la sensación de ser la pareja perfecta, el acople más preciso que jamás hubiera visto entre personas, la felicidad absoluta. Y una semana después yo me encuentro con otra pareja que me causa la misma impresión. Conchy y Marta son lo que yo quiero ser de mayor. Y Conchy chica lo que me hubiera gustado ser de menor. Son libres, son fuertes, grandes, reivindicativas, cariñosas, intensas... La complicidad, la empatía y el respeto.
La vida.
El amor...
Tula y su suerte. Siempre la suerte.
Sospecho que me debo de estar portando de maravilla estos últimos tiempos porque la providencia de primer grado no se cansa de mandarme gente de la que sabe que me gusta: buena, sabia y rara.
Eso sí, a mí la gente que me gusta y me trata bien me engorda. De Barna me traigo dos kilitos bien colocados, uno a cada lado de las caderas. Con lo que me había costado quitármelos, motherfoka!!!!
Y es que la Conchy y la Marta, saben lo que se hacen en cuestión de paladares. Me han llevado a unos sitios de Oh, My Car!!!! No os lo podéis imaginar. Así es que en el próximo post habrá ruta detallada de papeo, tiendas y gastos dinerarios varios.
Gracias a estas tres mujeronas por el mimo con el que me han tratado. El mister y yo ya andamos planeando la vuelta para noviembre, que aún me caben otro par de kilos en este culo soberano. Y con mucho gusto, oiga!
Como bien les dije a ellas: me llevo tres soles en el corazón.
Aunque en la foto sólo salgan dos.
| Tula |
GRACIAS.
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